Normas sustentables “ridículas”
Hace algunos días leí una noticia en donde se afirmaba que en México los empresarios y las cámaras de turismo están en contra de la norma que prohibe acabar con los manglares para desarrollar complejos turisticos. Ellos argumentan que es el único país donde hay una norma así de “ridícula” ya que pueden destruir una zona de manglar y sembrar manglar en otro lado para sopesar con lo que acaben.
Al parecer, los empresarios siguen aferrados al discurso de que tal acción tiene como resultado la creación de empleos y desarrollo para el país y para el Estado, además de que para ellos es ridículo que el gobierno les pida incentivar el turismo cuando al mismo tiempo, están integradas a nuestra normatividad este tipo de reglas que no los dejan llevar a cabo sus proyectos.
Lo importante de esta noticia radica en que la idea de conservación no está permeada en nuestras sociedades y en vez de ser reconocidos como un país que tiene normas conservacionistas muy importantes, somos tachados de ir en contra de nuestro propio desarrollo.
Justamente por eso creamos Tierra Silvestre, pues creemos que no hay manera de hacer un cambio de actitud, conciencia y acciones sin antes transmitir información fidedigna que explique la razón por la que debemos seguir con un desarrollo pero sustentable, donde se respeten estos espacios; que está comprobado, aportan muchísimo al bienestar de nuestro planeta y por lo tanto de nosotros mismos.
La gente debe empezar a vivir incluyendo los conceptos de sustentabilidad en su vida diaria. Hay cosas que debemos lograr integrar a nuestro sentido común y buscar otras maneras de desarrollo que no impliquen acabar con nuestros recursos naturales. Que dejen de oír este discurso como si fuera sólo de unos cuantos (“tree huggers” que no tienen nada que hacer) y que empiecen a entender que es por el bien del planeta. Ya le hicimos mucho daño por la falta de conocimiento, es hora de desarrollarnos; y sí, ganar dinero; y sí, generar empleos; y sí, luchar por nuestro país, pero por la vía correcta.
En estos momentos hay muchos ejemplos de este tipo de conflictos en México. Se intentan crear grandes desarrollos desde la península de Baja California hasta la Riviera Maya. Es por esto, que es justo el momento donde la prioridad, debería ser, quitarnos de la mente que este tipo de normas de protección al ambiente son “ridículas” y que, al contrario, tienen todo el potencial de hacer un futuro mejor para todos.
Fotografías: Ana Ezcurra
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Aquí la noticia para quien le interese leerla:
Ciudad de México, Periódico Reforma (28 febrero 2011).- Empresarios turísticos se ampararán por la modificación de la Norma Ambiental Mexicana NOM-059, la cual restringirá la construcción de hoteles, marinas y otros desarrollos en manglares.
Ante la acelerada destrucción que sufren estos ecosistemas en el País, en 20 años se perdió 25 por ciento de su superficie total, el año pasado el Congreso hizo modificaciones a la NOM-059 que entrarán en vigor mañana.
Con el cambio, el manglar fue reclasificado de “protección especial” a “amenazado”.
Ludivina Menchaca, senadora del PVEM y autora de la modificación, dijo que estos ecosistemas juegan un rol importante, ya que constituyen una barrera frente a inundaciones y huracanes.
En tanto, los empresarios turísticos aseguran que varios proyectos del orden de los 200 millones de dólares están en riesgo.
Cristina Alcayaga, presidenta del Consejo Coordinador Empresarial de Quintana Roo, y principal promotora de un amparo masivo, explicó que incluso se frenarán inversiones de la propia Secretaría de Turismo.
Alejandro Vázquez, director del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), dijo que son al menos nuevo proyectos.
Uno de los que se detendría por completo es el de Fonatur, en el sur de Quintana Roo, llamado Costa Maya, en el que habrían 9 mil 500 cuartos de hotel y donde se generarían unos 45 mil empleos.
Recordó que previo a que entrara en vigor el artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre, en 2008, en el que también se restringe la construcción en manglares, se invirtieron mil 500 millones de dólares en hoteles en Quintana Roo; en 2009 sólo 500 millones, y en 2010, 46 millones.
Compensan daños en zonas protegidas
Mientras en México el Gobierno emitió el Artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre y la Norma Oficial Mexicana (NOM) 059 de la Semarnat, que prohíbe construir proyectos turísticos en manglares, en otros países sí existe un equilibrio entre cuidado de la flora y el desarrollo turístico.
Sigfrido Paz Paredes, asesor general del Caribe del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), explicó que en ninguna parte del mundo existe una ley o norma como las mencionadas.
En Estados Unidos, la norma de la Comisión de Ecología es no destruir ecosistemas, pero, si se tiene que afectar, debe ser lo menos.
Además, plantea buscar alternativas, y, si resulta afectado, se debe hacer una compensación es decir plantar manglar al mismo nivel o poco más de lo que fue destruido para que el resultado final sea cero o más uno.
“En Estados Unidos no se autoriza nada, sino que le deja a los municipios la tarea de hacerlo compensadamente, porque cada lugar tiene sus características”, explicó.
“En el caso de República Dominicana no hay ninguna ley de este tipo; en Cuba tampoco, ni en Jamaica, porque existe un acuerdo que dice que la explotación de los manglares en el mundo debe ser compensada para evitar que se reduzcan”.
El problema en México es que esta NOM no permite la compensación, por lo que los empresarios dicen que fue un exceso. Afecta también la ampliación de puertos, la construcción de carreteras en las costas y de depósitos de combustibles de Pemex, agregó Paz Paredes.
“Debemos tener una visión de Gobierno integradora en la que tengamos un equilibrio, porque no puede ser que la Secretaria hable de que éste es el año del Turismo y tenemos que invertir, y Semarnat proponga una Norma que no deja invertir”, lamentó.
En México, ya hay ejemplos de desarrollos turísticos que se han llevado a cabo sin afectarlos. La Semarnat nombró los proyectos de Mayakoba y Tres Ríos ejemplos de desarrollo sustentable, pues en el segundo hay un vivero con 90 mil plantas de manglar, ya que se asentaron los edificios sobre unas mil plantas.
En Mayakoba se realizó un sistema de canales completo, que hizo que todo ese terreno reverdeciera.







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